sábado, 13 de octubre de 2012

QUERIDO DIARIO (13/10/12):


      A la infausta preocupación que siento por no saber de la salud de el comandante en Jefe Fidel Castro, se suma ahora el hecho de tener recurrentes sueños con Cuba y en especial, con personas que ya creía desterradas de mi no menos infausto subconsciente. La culpa la tiene, de una parte Roland Grainger y de la otra, Cristián Munita
      El primero me habla todos los días de Radio Ciudad de La Habana. Me tortura con el nombre de mi ex directora, la Compañera Palac
ios y con cada uno de los proletarios de aquella estación de radial. 
      Anoche soñé con La Palacios, con una transmisión streaming que no funcionaba y con un joven que moría delante de mi, en una camilla, conectado a varias máquinas de soporte vital, dentro del cubículo de edición de Marina Vicente. 
      Era yo quien debía decidir reanimarlo -no lo hice - y dar la noticias a los miembros de su grupo de salsa -eran músicos-.
Antes de declararlo muerto -tenia pinta de estarlo casi del todo- debería desconectarlo, extraer los tubos de ventilación y las agujas. 
      Entonces apareció La Palacios y me pregunto sobre el paciente. 
      - Se nota algo difunto -le dije- deberíamos ahorrar un poco de electricidad. 
      La Palacios desconectó las máquinas del enchufe, igual que en esas películas de enfermeras malas que dan en el cable.
      Todo iba bien, normal, como cuando uno decide dejar morir a alguien, hasta que le pedí guantes a La Palacios para limpiar el cuerpo y sacarle los tubos. Pero...¡Oh, fatalidad! ¡Estaba en Cuba!. No había guantes quirúrgicos. Debía, pues, limpiar el cuerpo a mano pelada, algo que me produjo profundo asco.
      Entonces lo pensé mejor y decidí echar a andar de nuevo las máquinas. Si no lo declaraba muerto al muerto, no tendría que limpiar el cadáver sin guantes, así que revertí el proceso y dije, muy alegremente a los del grupo de salsa: " ¡ha vuelto respirar! ¡Es un milagro!".
      En realidad el tipo me parecía algo difunto, aunque no del todo, pero eso da lo mismo. Tampoco respiraba sin auxilio de las máquinas. 
      No se por qué me cuestiono esas cosas. ¿Quién repara en la vida de otro ser humanó cuando le faltan guantes para tocar las inmundicias que éste genera? Nadie, desde luego. 
      Y hablando de cosas que inducen al vómito, al finalizar el sueño, desperté, abrí los ojos y vi salir del baño a Cristan Munita, envuelto en una toalla de las que venden en La Vega Central, de esas que vienen con la cara de Michael Jackson, impresa en vívidos colores, con su nariz estúpidamente perfecta.
      Como sí ya no fuese bastante dantesco el espectáculo de la toalla-Jackson, observo, para mi consternación que Munita NO SE DEPILA LAS AXILAS. 
Sí. Sus sobacos parecen vaginas feminista radicales. 
      ¡Qué espanto!  ¿Cómo puede una mujer de esa edad andar así, toda peluda por la vida?
Opino que la pobre, debería ser desconectada, por el bien de la humanidad y el de mis futuros amaneceres.
      Lo bueno es que en Chile sí hay guantes quirúrgicos; o sea, un problema menos.

sábado, 6 de octubre de 2012

QUERIDO DIARIO (07/10/12):



Con bastante consternación he visto como han vuelto a romper el acrílico blanco que divide las duchas finales de la hilara de baños de mi gimnasio.
Uno, que a pesar de su corta edad y escasa experiencia de la vida, siente profunda curiosidad por las acciones de las personas, se pregunta por qué han dañado otra vez esa parte de la ducha, justo a la altura promedio de los genitales.
Hoy, mientras me disponía a duchar mi virginal y jamás poseído cuerpo pos adolescente, una mano misteriosa entró por el agujero del baño, con la palma hacia arriba. La mano venía de la ducha contigua.
"Querrá jabón" - pensé, e inmediatamente le pasé del mío, pero la mano lo dejó caer como con desprecio.
"Querrá champú"- me dije, mientras le pasaba el frasco de mi marca favorita, la muy masculina 'Sedal para Cabello de Lolitas Morenas Teñidas de Rubio'.
La mano, desdeñosamente, despreció mi champú e hizo una extraña señal que no entendí en ese momento.
Luego, desapareció la mano y apareció un gigantesco pene circuncidado, el cual, por razones que tampoco no alcanzo a comprender, estaba erecto.
Como tenía la cabeza llena de champú (yo, no el pene), pensé que el gigantesco pene era de nuevo la mano y que al final, el individuo de al lado solo quería saludarme, así que le estreché vigorosamente la...mano.
Por fortuna -gracias a mi suspicacia- no tardé ni 40 minutos en dame cuenta de que aquello que estrechaba no era una mano, ni lo que había más atrás, un brazo venoso.
Debo admitir que otra vez he sido víctima de una broma de mal gusto, como el día en que echaron lava loza en el piso, para que resbalara y se me cayera el jabón delante de todos, en horario punta del mismo gym. Todavía me ven y se ríen en mi cara.
Claro, que más de uno se preguntará por qué me meto en las duchas con agujeros y no en las otras. La respuesta es simple: son las únicas dos duchas que tiene agua caliente; las otras solo dispensan agua fría en ambas llaves. O sea, que tendré que abrirme bien de entendederas la próxima vez que me duche. Sabe Dios qué puede salir por el nuevo agujero.
Lo que sí me queda claro es que a ese gimnasio van judíos...
El siguiente es un vídeo que resume lo contado. Espero te guste, Querido Diario. Esta es solo la primera de tres partes. Se Titula "LA TRAMPA CALIENTE 1"


QUERIDO DIARIO (04/10/12):



      Luego de haber dedicado 3 preciosas horas de mi vida a discutir -a través las redes sociales- de política, medio ambiente, ovejas negras, penes pequeños, educación, santería y dialéctica, me refugiaré en la tierna frivolidad el gimnasio.
      Allí nadie me discrimina por disentir de los otros, ya que nadie disiente de nadie.
Es el universo perfecto, en el que todos vamos a expresar el más puro narcisismo, sin mezclar las contingencias noticiosas, ni hacer alarde de conocerlas.
      Nadie se saluda y la interacción se reduce únicamente a preguntas del tipo "¿te falta mucho en esa banca?" o "¿podemos alternar las mancuernas?".
      El resto, ejercicios y largas sesiones de espejo. Te miras. Miras con el rabo (del ojo) a aquel que de la noche a la mañana aumentó 10 cm de bíceps y piensas, muy envidosamente: "Ese maricón se inyecta esteroides. No puede haber agrandado esos músculos así como así. Por eso terminan después con cáncer de hígado. Además, ¡es tan fea!".
      Luego, en la ducha, mientras el de al lado intenta correrte mano aprovechando el agujero de la pared, te preguntas si no deberías hacerte ayudar también por un par de pinchazos de Testosterona, Clembuterol, Boldenona o alguna otra cosita poca, así, como de vez en cuando, una par de veces por semana, en un ciclo corto de un semestre...
      Si tardas mucho en responder la pregunta, te habrán dado una mamada de aquellas, mientras tú, tranquilo, te volverás a enjabonar la pichula para no irte a casa con los restos de una boca extraña adherida al calzoncillo.
      Y así, relajado y fresco como una lechuga hidropónica, regresarás a la pantalla del PC, te conectarás de nuevo a las redes sociales y volverás a conversar tan amablemente como siempre con Cristián Munita, Eladio Andres Candia Gajardo, Roland Grainger; Ardilla Lujuriosa Discriminada, Rafaela Nuñileo, Anita Montrosis, Myriamyansik Palacios, Hugo Díaz González y otros (as).
Este mundo es un pañuelo...lleno de moco.



QUERIDO DIARIO (05/10/12):



      Hoy, mientras recorría el centro de la pulcra ciudad de Santiago, me detuve en varias farmacias para cotizar los precios de proteínas en polvo y de esos productos con los que engordo simultáneamente mis músculos, mi ego y sobre todo, mi frivolidad.
      La última farmacia a la que fui está ubicada en calle San Antonio con Monjitas, Santiago Centro. Eran 20:30 horas.
      Afuera, una pequeña, morena, desaliñada y fea meretriz de nacionalidad peruana (su aspecto me recordó a un tapir), le gritaba y pegaba cachetadas a una voluptuosa joven travesti, al parecer, de origen colombiano.
_ ¡De puta a maricón, te digo que te vayas de acá! - decía la ramera Tapir a voz en cuello.
_ ¿Por qué me tengo que ir? ¿porque a usted se le antoja? - respondió la travesti, cuidando de no desaliñar su discreto vestido rojo que flotaba entre la nube de cachetadas en insultos.
_ ¡De puta a maricón, que te vayas!
_ ¡Yo no soy maricón! - corrigió la trava roja - ¡Yo soy mujer!
_ ¡Si tienes pichula, eres maricón! ¡Mujer soy yo, que tengo vagina, no un culo negro como el tuyo!
_ ¿Dónde está La Piolina? -gritó la trava- ¡Ella me puso en esta esquina!
_ ¡No me importa! ¡Me paso por el culo a La Piolina! ¡Anda a buscarla! ¡Acá estamos nosotras, que somos mujeres de verdad! ¡Los maricones que se vayan a trabajar a otra parte!
      En ese momento reparé en que el público femenino que disfrutaba del patético show, estaba compuesto por otras meretrices, casi todas pasaditas de años, algo fláccidas, mal teñidas y vestidas por el estilista del Hogar de Cristo.
      A la mayoría las conozco; si bien no he requerido de sus servicios, suelen estar siempre en esa calle, captando clientes. De tan familiares que me resultan, las saludo cuando paso. Bueno, las saludaba, pues no creo que después de lo que ocurrió hoy pueda volver a pasar por esa calle sin riesgo para mi integridad física.
      Sí. Con esta manía que tengo de meterme en problemas, se me ocurrió preguntarle a una ramera muy mayor por qué pelaban, en lugar de compartir los espacios. La anciana comenzó a explicarme, en buenos términos, que esa esquina era de ellas, que los maricones puteaban más abajo, cerca del Mapocho.
      Todo iba bien, hasta que la trava de rojo salió como posesa, gritando por la calle San Antonio, mientras sostenía con una mano la peluca y con la otra los 15 litros de silicona de sus pechos:
_ ¡La Piolina! ¡Llamen a La Piolinaaaaaa! ¿Dónde está la piolinaaaaaa? ¡¡¡Piolinaaaaaaaa!!!!!
_ ¿La Piolina? -pregunté, aun con cierta compostura- ¿Quién se puede llamar La Piolina?
Acto seguido, más por los nervios que por otra cosa, sufrí un desafortunado ataque de carcajadas.
No tengo claro cuál de las rameras comenzó a gritarme primero. Creo que fue la Cara de Tapir.
_ ¿Y vos por que te reí, maricón culiao? ¿ Acaso te gusta el travesti que lo andas defendiendo?
_ ¡Si este es weco! - dijo despectivamente la ancianita puta que segundos antes era mi amiga y a la que siempre saludaba- Este lo he visto entrar al cine porno. Van puros maricones ahí.
_ ¿Yo? -pregunté desconcertado- ¿En un cine porno? ¡Jamás he visitado uno de esos sórdidos lugares, señora!
_ ¡Saaaaaale, weko culiao! ¿Te gusta la pichula, que le andai mirando al maricón vestido e mina? -gritó la ancianita bastante descompuesta, luego de chasquearme los dedos.
_ ¡Este debe ser cliente de La Piolina! -dijo La Tapir, señalándome con una de sus negras pezuñas- ¡Se le nota la cara de cafiche!
_ ¡Sapo conchetumare! -graznó otra ramera, diez veces más fea, vieja y gorda que todas las anteriores- ¡Andai puro cachando el mote pa irle con la wea a La Piolina!
_ ¡No tengo idea de qué habla, señora! ¡Tampoco tengo el gusto de conocer a esa Piolina que tanto mencionan!
_ ¡Vos, culiao, erí cafiche de La Piolina y te gastai parejo, que yo te he visto comiéndote maricones en el edificio Laura la Cabezona!
      Antes de que llegara siquiera a preguntarme quién era Laura la Cabezona, una mano me arrastró de un tirón hacia dentro de la farmacia. Era el guardia de seguridad, que inmediatamente bajó las cortinas metálicas. Lo hizo justo antes de que la turba de rameras me linchara por ser...cafiche de La Piolina, su amante, su soplón o quién sabe qué cosa, además de tener probados nexos con Laura la Cabezona.
      Otro día cuento como logré salir de la farmacia, pero juro por la inmaculada concepción que no conozco ni a La Piolina, ni a Laura la Cabezona.
      También juro por la virgen que jamás en la vida me he comido a un travesti, ni he entrado a uno de esos cines sicalípticos.
      ¡Que El Señor me castigue dando muerte de Cristián Munita si miento!

domingo, 9 de septiembre de 2012

QUERIDO DIARIO (9/912):



     Tengo dudas sobre mi orientación sexual y mi género. Si bien hasta esta mañana me consideraba hombre heterosexual, hoy, al mediodía, a causa de las constantes burlas de Cristián Munita y Florentino Fuentes, me ha entrado la duda de, si en efecto soy o no lo que creo ser.
     Tal reconsideración ocurre luego de que Munita publicara que me vio besándome con mi actual novia. A su juicio ella es algo amachada, peluda, tosca y no debería tomarme por la cintura mientas me besa.        También critica que que sea yo quien le coloca los brazos sobre su cuello durante los profundos, apasionados e interminables besos de amigdalectomía bilateral que nos damos.
     Yo creo que, tanto Munita como Florentina me envidian. Es sabido que las mujeres chilenas duermen mientras los hombres cocinamos, lavamos la ropa y hacemos la limpieza semanal de la casa. Eso también me lo critican.
     No estoy de acuerdo conque las mujeres deban llevarse la peor de las faenas. Considero que ayudar en el hogar es un justo tributo a la señora ( o señorita, como la mía), que durante la semana se esfuerza en trabajar (horario de mall), vendiendo el stock promocional de la estación, con el único propósito de llevar a la casa las cervezas de su hombre, los condones y las deudas de sus tarjetas de crédito.
     ¿Qué de malo tiene que mi novia sea velluda y que se rasure con mis máquinas gillette? Yo las compro. Yo veo sus cañones al despertarme. Yo peino esa alfombra hirsuta por las noches, tres veces por semana.
     El modo en que me trata -como sureña que es- resulta a veces bastante rudo, pero no le importa a nadie. Muchas veces merezco que me trate así, por no hacer lo que ella amablemente me ordena. Nadie me manda a ir al gym con esas camisetas provocadoras y esos shorts extremadamente reveladores. A ella no le gusta.     Tampoco le gusta llegar a casa y encontrarse la cena fría. Me pega por fundadas razones.
     Lo que más me duele es que se refieran a mi novia como La Taran-Tula y que me griten "¡Mátala con el Taran-poto, awonao"!. Es algo que me duele mucho, casi hasta sangrar.
     Por eso me opongo rotundamente a la campaña de gobierno titulada "TORTILLERA LA QUE LE PEGA A UN HOMBRE". Encuentro que na que ver...

sábado, 8 de septiembre de 2012

QUERIDO DIARIO (7/8/12):


QUERIDO DIARIO:


     Con bastante consternación he visto como han vuelto a romper el acrílico blanco que divide las duchas finales de la hilara de baños de mi gimnasio.
     Uno, que a pesar de su corta edad y escasa experiencia de la vida, siente profunda curiosidad por las acciones de las personas, se pregunta por qué han dañado otra vez esa parte de la ducha, justo a la altura promedio de los genitales.
     Hoy, mientras me disponía a duchar mi virginal y jamás poseído cuerpo pos adolescente, una mano misteriosa entró por el agujero del baño, con la palma hacia arriba. La mano venía de la ducha contigua.
"Querrá jabón" - pensé, e inmediatamente le pasé del mío, pero la mano lo dejó caer como con desprecio.
"Querrá champú"- me dije, mientras le pasaba el frasco de mi marca favorita, la muy masculina 'Sedal para Cabello de Lolitas Morenas Teñidas de Rubio'.
     La mano, desdeñosamente, despreció mi champú e hizo una extraña señal que no entendí en ese momento.
     Luego, desapareció la mano y apareció un gigantesco pene circuncidado, el cual, por razones que tampoco no alcanzo a comprender, estaba erecto.
     Como tenía la cabeza llena de champú (yo, no el pene), pensé que el gigantesco pene era de nuevo la mano y que al final, el individuo de al lado solo quería saludarme, así que le estreché vigorosamente la...mano.
     Por fortuna -gracias a mi suspicacia- no tardé ni 40 minutos en dame cuenta de que aquello que estrechaba no era una mano, ni lo que había más atrás, un brazo venoso.
     Debo admitir que otra vez he sido víctima de una broma de mal gusto, como el día en que echaron lava loza en el piso, para que resbalara y se me cayera el jabón delante de todos, en horario punta del mismo gym. Todavía me ven y se ríen en mi cara.
     Claro, que más de uno se preguntará por qué me meto en las duchas con agujeros y no en las otras. La respuesta es simple: son las únicas dos duchas que tiene agua caliente; las otras solo dispensan agua fría en ambas llaves. O sea, que tendré que abrirme bien de entendederas la próxima vez que me duche. Sabe Dios qué puede salir por el nuevo agujero.
     Lo que sí me queda claro es que a ese gimnasio van judíos...
     El siguiente es un vídeo que resume lo contado. Espero te guste, Querido Diario. Esta es solo la primera de tres partes. Se Titula "LA TRAMPA CALIENTE 1"




QUERIDO DIARIO (9/8/12):




     Estoy en cama, con dolor de cabeza. Con frío. Con deseos de tomar sopa de gallina justo cuando a mi madre se le ocurre hacer la gallina estofada. Gallina, si, no comemos pollos. 
     Se que es una estupidez lo que voy a decir, pero me da pena comer pollos que solo alcanzaron a vivir un mes; animalitos a los que nunca les apagaron la luz, con tal de confudirlos para que se atiborraran durante un interminable día que dura eso: un mes. Asi alcanzan el peso de mercado. Los matan siendo babys. 
     A las gallinas al menos  las dejan vivir mas tiempo. Mientras pongan huevos serán tratadas con cierto respeto. Las dejan dormir. No hay ruidos molestos cerca de ellas. Un veterinario -que vela por la postura de huevos, no por la gallina- esta obligado a atenderlas con premura si alguna se enferma, pues podría ser un foco epidémico que mandaría a la mierda la producción de los valiosos óvulos de pollos. 
     Por eso, entre comerme a un bebe y a una señora menopausia, elijo a la señora. Su carne es mas dura que la de el bebe y requiere de mayor tiempo de cocción; es decir, quemo combustible fósil y daño la puta capa de ozono, la misma que, por cierto, ya me tiene hasta los mismísimos cojones. 
     En fin, que al despertar no tenía dolor de cabeza, pero me puse a pensar en la corta vida de los pollos y en como mi pena por ellos ocasionará la destrucción del planeta, ya que quemo 4 veces mas gas con las gallinas que con los pollos. 
     Heme aquí con el dilema y con el dolor de cabeza que me trajo la pelea gallinas/capa de ozono. El único consuelo que me queda es que, "gallina vieja, da buen caldo".


QUERIDO DIARIO (10/8/12):






     ¿Recuerdas a aquel chico, Wincy Conectado? Hablo del que, abusando de mi ingenuidad e inocencia pos adolescente, me llevó a su casa, con el pretexto de tomar té y al parecer me drogó con burundanga.
     Ese, que me dejó sentado, en calzoncillos rojos, junto a un grupo de señoritas de dudosa reputación y que sin mi consentimiento me grabó para un video clip lleno de vicios, lascivia y concupiscencia.
     Bueno, al final terminé perdonándolo, pues ya sabes que mi piadoso corazón no alberga rencores, así como últimamente mi cerebro tampoco alberga neuronas.
     Además, un buen cristiano como yo, perdona incluso que alguien de nombre "Perdida" te manosee el paquete, mientras otra de nombre Quiroz Susana (sabemos que le dicen "Hija de Perra") se fume un pito encima de una mujer de largas extremidades y pechos gigantes, bajo el pervertido lente de ese tal Wincy.
     En fin, que para hacer uso del perdón, entré a su muro. ¿Y qué descubro? Pues que está cada vez peor.
Insiste en que un tal Iván le ha dicho que el clásico Kramer contra Kramer es protagonizado por un desconocido de apellido Stefan. Tiendo a creer es un pariente de la tía Gloria o de su marido, por el apellido, claro.
     De todas maneras no me explico por qué Wincy cree que Ted Kramer no lo interpretó Dustin Hoffman. ¿De dónde saca esas ideas? No hubo ni habrá jamás otro Kramer en el cine. Nunca. Jamás de los jamáses.
     Como si fuera poco, en el más absoluto acto de demencia, escribe continuamente en mayúsculas la palabra "NO".
     Luego, insulta a un desconocido, llamándolo "saco e weas" y para rematar su delirio, pega en el mismo muro fragmentos de lo que anuncia como otra película de amor.
Ok. Otra película de amor, ¿pero cuál de todas? ¿cómo se llama esa? ¿por qué nos deja con la duda?.
     El que "NO" entiende soy yo. Tampoco entiendo por qué las imágenes de esa otra película de amor muestran a cdos jóvenes, ambos de sexo masculino, manoseándose sobre la cama. Es lejos lo más cochino y anti natural que he visto, después de aquel video para el que me drogaron con burundanga, claro.
     Convocaré a una cadena de oración por Wincy y por esos pervertidos que se besan y fornican, tal como si se tratase de una pareja normal, compuesta por hombre y mujer, como Dios manda. Hay que liberarlos pronto, ojalá para siempre.


QUERIDO DIARIO (23/8/12):




QUERIDO DIARIO:


     He decidido tomarme un descanso de Facebook y de todas las redes sociales que en el mundo han sido.
Tal decisión obedece a las siguientes razones:

     a) Tengo trabajos pendientes, que nunca terminaré mientras siga la rima de esta sintética vida social online.

     b) Tanto mi alter ego como yo, estamos algo fatigados de jugar al bromista del pueblo. Muchos de los que visitan mi muro, que son, en general, bastante estúpidos, creen que porque suelo mantenerme de buen humor, vivo en el planeta de las carcajadas. Algunos -los más estúpidos de todos-, se toman licencias que nadie les da, ni siquiera yo, que padezco de buen humor crónico y del poco tino de haberlos aceptado en mi lista de amigos.

     c) Varias de las personas más cercanas o de los que más me simpatizan, se han tornado muy graves y demandantes.

     e) Aunque defiendo el concepto de promiscuidad sexual, soy contrario al ejercicio de su prima, la promiscuidad social. Facebook nos obliga a ser promiscuos sociales, estandarizándonos mucho, pero hacia abajo. De un tiempo a esta parte me siento como en Cuba y, claro, me da asco.

     f) Han regresado a mi vida personas que ya creía muertas. Saberlas vivas y enviándome invitaciones de amistad, me decepciona doblemente de Dios. Uno aspira a que, al respecto, se cumpla la santa palabra de La Biblia, cuando dice en una de sus páginas: "Lo que el viento se llevó, que Facebook no lo traiga de vuelta".

    Los amo a todos. Bueno, es una frase hecha. Los amo a casi todos. O a muchos de ustedes. O a algunos, qué más da, si igual estamos juntos en esta coctelera de mierda.

     Saludos Cordiales:

    Cayetana de Alba

QUERIDO DIARIO (1/9/12)



     Si bien pasé agosto, no creo que sobreviva septiembre. Las señales de mi pronta ascensión al cielo son inequívocas: anoche soñé con mi ex y con Patricia Maldonado. Sí; estaban ambas en el mismo sueño.
     Aproveché de decirle a Patty que nunca me gustó, que posee una voz masculina muy nasal, demasiado engolada y que, debido a su hirsutismo no tratado, se ve más hombre de lo que ya es.
     A mi ex no le dije nada. Su voz es atiplada y muy femenina. Además, carece de vellos. Mi ex es tan mujer...(y no lo digo de mala leche).
     Luego cambié de sueño y me vi comiendo camarones con 'A'. Algo se había tragado a Patty y a mi ex. Tal vez un agujero negro. Lo que fuera, obró divina justicia.
     Yo, en tanto, había llegado al cielo. Lo supe por el placer que experimentaba comiendo aquellos deliciosos camarones.
     Me pregunto qué haría 'A'. en el cielo, a mi lado, comiendo crustáceos. El lugar es merecido solo por mi y por un par de sujetos perfectos y santos como yo.
     Jamás olvido que moriré siendo un lolito virgen en edad de merecer…


QUERIDO DIARIO (7/9/12):









      Ayer, mientras me secaba parsimoniosamente las bolas en la banca del gimnasio, apareció una loca arrastrando su gigantesco bolso con el cuello. Tenía aspecto de muy fatigada. Concentrada en ordenar sus cositas en el locker, se puso los lentes de ver de lejos, me miró y me gritó desde el otro extremo del vestidor:
-   ¡Ricardooooo!
      Inmediatamente flanqueo las bancas intermedias y a sus ocupantes, haciendo un gran jetè de antología, muy a lo Maya Plisétskaya. Iba a decirle que no me llamo Ricardo, que se había confundido de persona, pero la loca me abrazó y me pegó par de besos.
-   ¡Dos besos, cariño, que dicen que uno solo trae mala suerte! –me aseguró- ¡Tanto tiempo sin verte, Ricardo. ¿Qué ha sido de tu vida? ¿Sigues trabajando en lo mismo?
-   Eh…sí, en lo mismo –respondí un tanto consternado por la confusión.
-   Ah, en lo de la pizzas…qué bien.
      Metí la mano en mi bolso y aproveché para botar una caja vacía de condones LifeStyles Nuda que por alguna extraña razón había llegado ahí. En realidad buscaba un pretexto para no mirar de frente a la efusiva loca.
-   ¿Usas esos condones? ¿Cómo se te ocurre? –dijo a todo gaznate el maricón-. No tienes que ocupar esos. Son malos. Te dejan el poto adolorido cuando te la meten.
-   Ya, pero es que yo…por distintas razones, como que no suelo pasar el poto… con frecuencia.
-   ¡Por favor, Ricardo, que nos conocemos bien! ¿Qué hay de malo en que te guste que te lo pongan?
-   No, si no digo que sea malo; es solo que yo…no soy…
-   Mira – interrumpió la loca mientras arrastraba hacia mi su gigantesco bolso/campamento- Te regalo esto.
      Me dio dos bolsitas blancas, llenas de lo que, al tacto, me parecieron alfajores.
-   Gracias. Te pasate – le dije- me los comeré después de almuerzo.
-   ¡Sigues tan pavo como siempre, Ricardo! ¡Son condones y lubricantes! A mi me lo dan gratis en el hospital. Úsalos, que siempre andas con problemas por allá atrás. Gracias a Dios que no padezco de eso. Me dilato super bien.
      Era el momento de gritarle que NO me llamo Ricardo. Que debido a la falta de voluntad de mis parejas sexuales, JAMÁS me introducen nada por el culo, ni siquiera un mal pensamiento. Que no trabajo en una pizzería. Que no quería sus condones. Que ardía de rabia a causa de la bochornosa confusión.
-   Ricardo… - chilló la loca con cara de posea- ¡estás muy rojo! ¡Qué espanto!
(Lo admito. La loca me había vencido. Miré al piso y dije, casi avergonzado):
-   Tengo…alergias varias. Acabo de untarme mi crema hidratante. Me deja la cara roja como…
-   ¿Ya viste a un inmonólogo?
-   ¿A un inmunólogo? – pregunté, tratando de adivinar cierto toque de maledicencia en su pregunta.
-   No. Aun no he ido a ver uno, pero con esta vida que llevo, seguramente tendré que buscarme uno pronto…qué chistoso, ¿verdad?
-   Ese es un mal chiste, Ricardo…
-   ¿Cuál?
-   Relacionar "el chiste"* con el otro "chiste" y con el inmunólogo. Tú ya deberías tenerlo.
-   ¿Tener qué? –pregunté visiblemente preocupado.
-   Un inmonólgo, cariño. Mira, te voy a llamar para presentarte a la mía. Es muy joven, pero las cacha todas. Trabaja en el Clínico de la Universidad de Chile. Allá me atiendo yo.
-   Que bien…
-   Por ahora, toma estas pastillas de Zival – dijo la loca, metiendo otra vez la mano en su bolso/tienda de campaña- Son los últimos antialérgicos que salieron al mercado.
-   De ningún modo. No puedo aceptarlos. Deben ser muy caros.
-   Tranquilo, Ricardo, que usted me salvó aquella vez y le estoy muy agradecido.
-   ¿Yo? –inquirí- ¿Cuál vez?
-   ¡Que eres pavo, Ricardo, no cambias! Cuando mi gonorrea allá –la loca se señaló el culo-. Tú me pasaste aquellas maravillosas pastillas en casa de la Fern, ¿qué no te acuerdas?
-   Intento no recordar esas cosas…ya sabes…por aquello de los caballeros y la memoria.
-   Como sea, Ricardo. ¿sigues teniendo el mismo número?
-   ¡Si - le dije, ya con taquicardia- ¡Llámame a ese mismo!
-   Perfecto…-comentó la loca mientras se aplicaba en ordenar minuciosamente en el locker el contenido de su gigantesco bolso.
      Me despedí de ella –con dos besos, pues uno era de mala suerte- y miré por ultima vez la cara de los pobres tipos que compartían el vestidor, hablando de futbol, cuando llegó la loca del bolso con sus condones, antialérgicos, chistes e imonólogos.
Estoy seguro que nunca más volverán a gimnasio. Si lo hacen, se irá a casa sin ducharse.