Estoy en cama, con dolor de cabeza. Con
frío. Con deseos de tomar sopa de gallina justo cuando a mi madre se le ocurre
hacer la gallina estofada. Gallina, si, no comemos pollos.
Se que es una
estupidez lo que voy a decir, pero me da pena comer pollos que solo alcanzaron
a vivir un mes; animalitos a los que nunca les apagaron la luz, con tal de
confudirlos para que se atiborraran durante un interminable día que dura eso: un
mes. Asi alcanzan el peso de mercado. Los matan siendo babys.
A las gallinas al menos las dejan vivir mas tiempo. Mientras pongan huevos serán tratadas
con cierto respeto. Las dejan dormir. No hay ruidos molestos cerca de ellas. Un
veterinario -que vela por la postura de huevos, no por la gallina- esta
obligado a atenderlas con premura si alguna se enferma, pues podría ser un foco
epidémico que mandaría a la mierda la producción de los valiosos óvulos de
pollos.
Por eso, entre comerme a un bebe y a una señora menopausia, elijo a la
señora. Su carne es mas dura que la de el bebe y requiere de mayor tiempo de
cocción; es decir, quemo combustible fósil y daño la puta capa de ozono, la
misma que, por cierto, ya me tiene hasta los mismísimos cojones.
En fin, que al
despertar no tenía dolor de cabeza, pero me puse a pensar en la corta vida de
los pollos y en como mi pena por ellos ocasionará la destrucción del planeta,
ya que quemo 4 veces mas gas con las gallinas que con los pollos.
Heme aquí con
el dilema y con el dolor de cabeza que me trajo la pelea gallinas/capa de
ozono. El único consuelo que me queda es que, "gallina vieja, da buen
caldo".

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