lunes, 1 de abril de 2013

QUERIDO DIARIO:







Anoche pasé la vergüenza más grande de mi vida. Sospecho que hasta pudo ser un castigo divido por haber copiado esa foto de Diego Drakonchetumadre, en la que aparecen imágenes de un Jesús deformado, flácido y ob-seno.
En fin, iré al grano. Anoche, mientras salía de la ducha del gimnasio, tratando de no mirar a esas mariconas que pasan horas secándose las pelotas y las pinga con el secador de pelo,....¡¡¡¡SE ME CALLÓ EL JABÓN EN EL MEDIO DEL PASILLO!!!.
Con adusta actitud masculina y protegido por la machona toalla del Colo Colo con que cubro mis partes pudendas, me incliné para recoger el jabón.
Entonces ocurrió lo impensado: la maldita toalla se deslizó de mis ebúrneos glúteos, rodó piernas abajo y me dejó, así, como si nada, con el culo en pompas delante de esos pervertidos homosexuales.
El resto no lo contaré por decencia. Por lo pronto, escribo desde el ipohone, acostado en la camilla del proctólogo, a donde he venido para realizarme un examen de rutina.
Nada importante, por cierto.